
Aplica calor suave con secador, tira lentamente paralelamente a la pared y, si hay resistencia, utiliza hilo dental para cortar el adhesivo sin palanca. Remata con alcohol isopropílico y un paño. Una tarde ordenada puede salvar meses de discusión y un depósito completo.

Elimina restos con borradores mágicos usados con suavidad, prueba antes en un rincón y evita acabados satinados delicados. Si aparece una marca, iguala con retocar puntual usando un bastoncillo. Aspira perfiles, enrolla cables con velcro y guarda manuales, tornillos y conectores en bolsas etiquetadas.

Guarda las tiras en carretes para evitar pliegues, protege conectores en bolsas pequeñas y añade sílice para controlar humedad. Enrolla la lámina sobre tubo rígido con papel protector. Fotografía el contenido de cada caja y anota ubicaciones previstas. La reinstalación será fácil, rápida y sin pérdidas.
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